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1 de septiembre de 2009

12:30pm

Un reflejo se movió debajo de la mesa que diseñé hace algunos años,
Me recordó al recorrido de la lágrima de aquella noche donde tuve el fusil de mi abuelo en las manos…
Al volver la mirada me percaté de que no era nada…
Que no fue nada, simplemente una sensación más…
De esas que aparecen, te toman desprevenido, te toman un segundo de esencia y se marchan…
Tres veces volteé la mirada, porque el movimiento de la atmósfera fue muy real,
Porque creí no haberlo imaginado…
Ni siquiera parecía un sueño, además… estaba seguro de estar despierto…
Luego, tomé el lápiz y dibujé dos líneas paralelas…
Las vi unos segundos y pensé para mí…
Que a pesar del tiempo y a no ser que el lápiz sea movido para dirigir una de las dos líneas en otra dirección, jamás estarán juntas…
Que pueden aparecer más líneas, que puedo vivir mil trazos,
Pero las dos líneas iniciales no estarán juntas. Y si ya tembló el trazo, si se quebró…
¿Para qué seguir?
… La Vida.
Por la vida, por nada más.


Jorge Merino

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